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Terrazas en la cima

Valencia · España

LA VIVIENDA AISLADA EN EL BLOQUE RESIDENCIAL

Ascender a la parte más elevada de una ladera y pararse a contemplar las extensas vistas de Valencia que se divisan desde la cima, telón de fondo del proyecto de esta promoción de viviendas. El descanso bajo la sombra de una terraza abierta ante un horizonte nítidamente marcado por el profundo azul del mar. Un amplio espacio exterior, acotado, que se extiende hacia el interior de la vivienda a través de los grandes paños de vidrio y hacia el paisaje a través del espejo de agua de la piscina.

Este cúmulo de sensaciones que remiten, indefectiblemente, a la experiencia de la vivienda aislada, se persiguen en la propuesta de bloque residencial como premisa de proyecto. La paradoja de pretender que una unidad en bloque alcance la calidad espacial atribuible a la villa sólo puede lograrse a través de la conjunción de múltiples parámetros arquitectónicos: el ancho de bloque, la doble orientación, la relación de espacios interiores y exteriores, la dotación de piscinas, el disfrute de las vistas, la relación con la naturaleza, el control de la privacidad…

TOPOGRAFÍA · ACCESOS Y CIRCULACIONES · VISUALES

La parcela se ubica en la ladera de la urbanización Los Monasterios, en el término municipal de Sagunto. Su geometría alargada e irregular responde a su condición de borde urbano, configurando el escarpado límite entre el área urbanizada y el espacio natural.

La accidentada topografía resultará, no obstante, la principal característica del lugar que marcará de forma decisiva la morfología arquitectónica. Situada en una privilegiada ubicación próxima a la cima, desde su posición domina todo su entorno, imprimiendo el fuerte carácter de mirador que posee la intervención.

El acceso principal a la parcela, tanto peatonal como rodado, se realiza a través del Paseo de los Monasterios. Para evitar que las superficies de los accesos y el aparcamiento computen a efectos de edificabilidad, toda la planta se ubica bajo rasante, con accesos semienterrados que quedan parcialmente ocultos. Este espacio asume, además, la dotación de trasteros y la centralización de instalaciones comunes.

Desde este primer nivel enterrado tres núcleos de comunicación vertical dan acceso a las viviendas, reduciendo al máximo las superficies de elementos comunes y las circulaciones. Las tres cajas de escalera y ascensor, con accesos independientes, van conectando los distintos niveles con la suficiente flexibilidad como para poder dar respuesta a importantes variaciones en planta.

Las espectaculares vistas que se abren a sureste desde lo alto de la cima atraen, de una forma inconsciente, a su contemplación. El proyecto volcará los principales espacios de las viviendas hacia esta orientación, tratando de elevar la cota de apoyo del edificio para ganar, gracias a la mayor altura, el máximo campo visual posible. Un barrido panorámico sobre la llanura fluvial del Turia y el mar Mediterráneo.

ADAPTACIÓN · TERRAZAS · PISCINAS

Con una pendiente próxima al 35%, la escarpada pared de roca permite el desarrollo de un trabajo en sección mucho más complejo, que aporta riqueza espacial y volumétrica a la propuesta. Las plataformas horizontales se adaptan a la topografía irregular de la ladera en un escalonamiento acompasado con la pendiente natural del terreno.

Las fuerzas directrices que emanan de la geometría irregular de la ladera se aúnan con los límites antropomórficos propios de la regulación urbana para configurar la geometría definitiva de la propuesta. Las plataformas se ensanchan en la zona central y se estrechan en los extremos, quebrándose en puntos de inflexión hasta finalmente amoldarse a las condiciones de entono.

La experiencia de la vivienda unifamiliar viene estrechamente vinculada con el disfrute de un espacio exterior que se convierte en continuación directa de los interiores. Las terrazas, que bordean ininterrumpidamente la envolvente vítrea de la edificación, se convierten en el principal espacio de oportunidad de las viviendas. Unas superficies conscientemente equivalentes a las de los espacios interiores, cuyos límites se difuminan con la flexible apertura de los grandes paños de vidrio. Plataformas en voladizo desde las que saborear el espectáculo sublime del paisaje infinito.

CONTRAPICADO

La necesaria estratificación de esta volumetría longitudinal en los distintos niveles produce una marcada horizontalidad en la pieza, que se convertirá de manera irrenunciable en seña de identidad formal del edificio.

Esta horizontalidad logra establecer una relación de espacios pasantes con orientación en ambas direcciones, potenciando no sólo las visuales oblicuas hacia la montaña y el mar, sino también las ventilaciones cruzadas este-oeste, introduciendo las brisas en el espacio habitable. Se establece en este punto la premisa de alcanzar la sensación de vivienda unifamiliar en cada una de las unidades habitacionales que integran el bloque.

PISCINA

Para afianzar la sensación de casa unifamiliar se toma como premisa dotar cada vivienda con una piscina privada. Esta superficie especular, que refleja los cielos desmaterializando los bordes, recorre toda la fachada proporcionando unidad volumétrica al alzado y a la potente imagen longitudinal del edificio. Se trata, no obstante, de vasos estancos, individualizados con piezas de vidrio que ocultan con su ínfimo espesor los muros que contienen las aguas. Es en este ancho espesor de los muros donde se resuelve con solvencia la recogida de aguas de desborde, evitando cualquier tipo de injerencia entre los distintos niveles.

Láminas turquesa elevadas con respecto a la cota del pavimento a las que sólo se puede ascender a través de escalones tallados en piedra, consiguiendo un acceso reposado a una zona en playa, en una pausada transición hasta las zonas de mayor profundidad. La claridad de esta arista transparente conformando el borde sin fin del voladizo representa uno de los mayores aportes estéticos a la imagen arquitectónica.

La experiencia de la vivienda unifamiliar viene estrechamente vinculada con el disfrute de un espacio exterior que se convierte en continuación directa de los interiores. Las terrazas, que bordean ininterrumpidamente la envolvente vítrea de la edificación, se convierten en el principal espacio de oportunidad de las viviendas. Unas superficies conscientemente equivalentes a la de los espacios interiores, cuyos límites se difuminan con la flexible apertura de los grandes paños de vidrio. Plataformas en voladizo desde las que saborear el espectáculo sublime del paisaje infinito.

INTERIOR

Los interiores, trabajados con materialidades nobles de piedra, maderas, metales y textiles se confunden con unos exteriores que expanden sus límites a través de grandes paños de vidrio móviles, que se abren en las esquinas para absorber las vistas hacia un paisaje que se convierte en privativo.

El contacto directo con la pineda preexistente logra ahondar en la sensación de una plena integración con el entorno natural, con lo que las visuales cruzadas que se consiguen en el interior de las viviendas poseen dos magníficos fondos de perspectiva: el vibrante verde de los árboles arraigados en las rocas y el intenso azul del mar desvaneciéndose en el horizonte.